Cuando Vietnam implemente su política de «Responsabilidad Extendida del Productor» (REP), el desafío no radica solo en la cantidad de materiales de embalaje que deben reciclarse, sino en cómo verificar que el flujo de materiales haya ingresado a la economía circular.

En este contexto, la digitalización de las redes tradicionales de chatarra y reciclaje se está convirtiendo en un elemento clave para crear una infraestructura de reciclaje transparente y rastreable.
Los «capilares» de la economía circular
Según nuestra investigación, en países desarrollados como Alemania , la gente está familiarizada con los contenedores amarillos destinados específicamente al reciclaje de envases. En Japón y Corea del Sur, el proceso de clasificación y recogida de residuos en origen se lleva a cabo con estricta disciplina. Las empresas de estos países deben cumplir con tasas de reciclaje obligatorias para evitar multas cuantiosas.
En Vietnam, el tema de la separación de residuos en origen, a pesar de haber sido planteado y debatido intensamente en repetidas ocasiones, aún no ha encontrado una solución definitiva. Esto se debe probablemente a las características únicas de la infraestructura y a los hábitos de consumo, que no pueden cambiar de la noche a la mañana.
Precisamente por esta realidad, en lugar de copiar mecánicamente los modelos internacionales, Vietnam está optando por su propio camino, único y autóctono: convertir su ecosistema de reciclaje existente en un eslabón estratégico de la cadena de valor global de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

En realidad, cada día, miles de recolectores informales recorren los callejones para recoger botellas de plástico, latas de aluminio y cartón. No cuentan con vehículos especializados ni contenedores de basura de colores uniformes, pero son ellos quienes evitan que gran parte de este material sea enterrado o contaminado por el medio ambiente.
Si comparamos el sistema de reciclaje con un organismo vivo, los chatarreros y los centros de reciclaje son como los capilares más pequeños que reintroducen los materiales en la economía. Conocen todas las rutas y saben dónde se genera la mayor cantidad de plástico PET o papel usado. Si la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) ignora esta fuerza, Vietnam perderá una ventaja de infraestructura que ha existido y funcionado de forma estable durante décadas.
Sin embargo, con este método tradicional de recogida de tapones de botellas, surge un nuevo reto para las empresas que deben cumplir con la Responsabilidad Extendida del Productor (REP): este flujo de material, si bien está siendo sometido a un nuevo proceso de reciclaje, carece de pruebas de un reciclaje adecuado.
Para cumplir con los estándares de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), las empresas necesitan saber con exactitud quién recogió los materiales, por dónde pasaron y qué recicladores los certificaron. Y aquí es donde entran en juego las plataformas digitales.

“RE: EARTH – Por un West Lake Verde” hace un llamamiento a la acción para preservar el “pulmón verde” de la capital.Se espera que el evento “RE: EARTH – Por un Lago Oeste Verde”, que se celebrará la mañana del 20 de junio de 2026, contribuya a promover activamente un estilo de vida ecológico y a aumentar la conciencia ambiental en Hanói.
La UE endurece el sistema ERP y los minoristas se enfrentan al riesgo de una prohibición de distribución.A partir de agosto de 2026, la UE exigirá a los minoristas que cumplan con sus responsabilidades en materia de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) para los productos de marca propia y los productos importados.
Control de residuos domésticosEl crecimiento demográfico y la expansión urbana han ejercido una presión significativa sobre la gestión de residuos en la ciudad de Da Nang, lo que exige que la comunidad y las autoridades pertinentes desarrollen soluciones integrales y adecuadas.
De la «información basada en creencias» a los datos reales.
En la implementación práctica de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), las empresas que fabrican o importan productos al mercado deben asumir la responsabilidad de los residuos posconsumo. Esta responsabilidad no se limita a declarar «reciclado», sino que requiere un sistema de datos integral: desde puntos de pesaje e imágenes de los materiales hasta documentos de entrega y recepción entre las partes.
Sin datos suficientes, el riesgo de declaraciones de volumen duplicadas o el uso de documentos poco fiables es considerable. Para solucionar esta deficiencia, han surgido modelos como Digital PRO de GRAC Technology Joint Stock Company (Tan Son Hoa Ward, Ciudad Ho Chi Minh). Se trata de una infraestructura digital que conecta a todos los participantes de la cadena de valor, desde recolectores y chatarrerías hasta recicladores y organismos reguladores, en un único sistema de datos.
Cabe destacar que GRAC se ha registrado públicamente en el Sistema Nacional de Información sobre Responsabilidad Extendida del Productor (REP) como unidad de reciclaje autorizada para productos y envases. Este reconocimiento reafirma el papel de las unidades intermediarias a la hora de ayudar a las empresas a cumplir con sus responsabilidades ambientales de forma transparente y legal.
En lugar de limitarse a observar el resultado final, la plataforma de GRAC registra todo el recorrido de los materiales a través de los distintos puntos de contacto. Cada transacción se verifica con imágenes y el volumen real, lo que brinda a las empresas la tranquilidad de que sus informes EPR o ESG cuentan con pruebas suficientes para su verificación y rendición de cuentas.
Una de las mayores preocupaciones al integrar el sector informal en la cadena de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) es la carga administrativa adicional que esto supone para ellos. Un enfoque erróneo obliga a los pequeños recolectores a gestionar por sí mismos procedimientos complejos o a introducir datos en aplicaciones confusas.

En cambio, la filosofía operativa debería diseñarse de manera que los recolectores solo realicen las tareas más sencillas. La verificación, la conciliación y la elaboración de informes correrán a cargo de grandes depósitos de chatarra, recicladores y plataformas digitales como GRAC.
De esta forma, los recolectores de chatarra no se ven «burocratizados» y pueden continuar realizando su trabajo habitual, pero sus contribuciones son reconocidas y pueden recibir pagos adicionales por el servicio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) cuando los datos son válidos.
Esto representa un cambio fundamental: la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) no solo financia los materiales, sino también la transparencia y el esfuerzo dedicado a la clasificación de residuos en origen.
Incentivos económicos para diseños de envases «difíciles»
Por lo general, el mercado de chatarra solo funciona bien con materiales de alto valor, como latas de aluminio limpias o botellas de PET. En el caso de envases blandos, plásticos de bajo valor o envases multicapa, el incentivo para su recolección suele ser insuficiente debido a los bajos precios de venta.
destinar las contribuciones de las empresas para apoyar a los segmentos de mercado que no pueden gestionar su propio procesamiento. GRAC propone un modelo que combina los precios de mercado de los residuos con las tarifas de los servicios de REP, junto con bonificaciones por la calidad del material y la validez de los datos.
Este enfoque anima a los recolectores a prestar más atención a los residuos difíciles de reciclar, ampliando así la escala de recuperación y reduciendo la presión sobre los vertederos urbanos.
Según los expertos, copiar mecánicamente los modelos occidentales podría no ser lo más efectivo debido a las diferencias culturales y de infraestructura. Por lo tanto, Vietnam necesita un modelo que parta de la realidad. Esto implica que las empresas asuman la responsabilidad, el gobierno gestione, las empresas de reciclaje procesen los residuos y los recolectores de chatarra colaboren en la recolección.
En ese ciclo, las plataformas digitales actúan como el nexo que conecta y verifica. Cuando el flujo de materiales es claramente rastreable, las autoridades locales obtienen más datos sobre residuos, las empresas cumplen con sus obligaciones de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y, lo que es más importante, los héroes anónimos de la recogida de residuos obtienen ingresos adicionales y reconocimiento social oficial dentro de la cadena de valor.
La trazabilidad de los residuos es un requisito del mercado internacional. Y ese debería ser el camino a seguir: transformar los residuos en datos verificables y convertir la responsabilidad corporativa en impactos ambientales medibles.
Gracias a la participación de empresas tecnológicas como GRAC, el proceso de convertir los residuos en recursos ya no es un concepto vago. Se trata de una serie de acciones concretas y transparentes, donde cada botella de plástico recogida lleva un registro detallado de su formación y existencia.